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¿Por qué envejece la piel? ¿Qué podemos hacer para evitarlo?

La piel es un órgano complejo y dinámico que muestra los signos de envejecimiento más evidentes. La cara está expuesta constantemente al ambiente, por lo que sufre directamente las consecuencias de sus agresiones.

mujer joven

El hecho es que conforme pasan los años, la estructura de la cara y la calidad de la piel van sufriendo cambios que nos van dando un aspecto más “envejecido".

Existen dos tipos de factores que contribuyen en mayor o menor medida a este proceso.

Los factores intrínsecos son los propios del paso del tiempo sobre la piel, que al igual que todos los órganos del cuerpo va perdiendo progresivamente la capacidad de realizar su función adecuadamente. Los principales cambios que aparecen con el paso del tiempo son las arrugas de expresión (en la frente por elevación de las cejas, entrecejo, alrededor de los ojos- las “patas de gallo”- y en la línea que une la nariz con la comisura de la boca- llamada “surco nasolabial”), la flaccidez cutánea (por efecto de la gravedad y la pérdida progresiva de colágeno y elastina), pérdida y redistribución de la grasa facial (con consecuencias como las “bolsas” u “ojeras” por ejemplo) y pérdida de volumen en los huesos faciales (especialmente en mandíbula, pómulo y frente).

Los factores extrínsecos son el resultado de la exposición a elementos ambientales, en especial la radiación ultravioleta (“fotoenvejecimiento”). Con una exposición prolongada y falta de cuidado, la piel se hace más gruesa a expensas del estrato córneo (capa más “callosa” y superficial de la epidermis), pero el resto de la epidermis (la parte que nos protege de las agresiones) se hace muy fina y pierde en gran medida la capacidad de realizar su función. La piel afectada por el envejecimiento extrínseco muestra una arruga más profunda (diferente de la arruga “de expresión”), pigmentación muy irregular (pecas y otras manchas producidas por el sol), deterioro de las fibras elásticas de la piel (lo que se conoce como elastosis solar) y propensión a lesiones precancerosas e incluso al cáncer de piel.

envejecimiento

¿Qué podemos hacer para prevenir o tratar los signos de envejecimiento facial?

Podemos agrupar nuestro margen de actuación frente a estos factores en tres líneas principales:

1. Protección activa frente a los factores externos para evitar el envejecimiento “extrínseco”:

  • Establecer una rutina diaria de limpieza y cuidado facial.
  • Evitar la radiación ultravioleta. Debemos utilizar protección solar todos los días del año, con un spf mínimo de 30. Debemos utilizarlo en todas las zonas que no llevemos cubiertas, es decir, rostro y manos. Hay que evitar tomar el sol de forma intencionada, especialmente entre las 11 y las 3 del mediodía, cuando los rayos ultravioleta son más fuertes. ¡hoy en día existen numerosos maquillajes y autobronceadores que nos permiten obtener un tono de piel bronceado sin necesidad de dañar nuestra piel!
  • Evitar el tabaco. Está demostrado que las distintas sustancias tóxicas del tabaco producen daño cutáneo y disminuyen el aporte sanguíneo a la piel.
  • Tratar de mantener a raya el estrés, tener una alimentación adecuada, una correcta higiene del sueño y realizar ejercicio físico de forma regular.

Todos estos factores son importantes a la hora de mantener un rostro joven. ¿en qué medida influyen respecto a los factores intrínsecos? No se sabe con exactitud. Pero sí sabemos que la diferencia es muy importante. De hecho, hay estudios realizados en gemelos idénticos, con distintos hábitos de vida (tabaco, cuidado facial, y exposición solar) que avalan esta afirmación. En estos estudios, los gemelos con buenos hábitos de cuidado facial aparentaban hasta 10 años menos que sus hermanos con idéntica carga genética.

2. Tratamientos no invasivos que mejoran el aspecto, la textura y la luminosidad de la piel

Es cierto que con esto no vamos a frenar el paso del tiempo. Pero hoy en día existen muchos métodos para mantener un aspecto saludable de nuestra piel. Tenemos disponibles una serie de tratamientos no invasivos que mejoran el aspecto, la textura y la luminosidad de la piel, y pueden mejorar mucho e incluso borrar arrugas de nuestro rostro:

  • Peelings químicos: son tratamientos que eliminan las capas más superficiales de la piel con el objetivo de acelerar su regeneración. Se pueden realizar en la capa más superficial de la piel, en la zona intermedia o realizar un peeling profundo en pieles muy afectadas por el sol, o con secuelas de acné. Con este tratamiento se consiguen reducir las líneas finas de expresión, mejorar las arrugas pronunciadas que se producen como consecuencia de la exposición solar, mejorar manchas o cicatrices acneicas, y por tanto unificar y mejorar la textura general de la piel.
  • Láser: se trata un tratamiento facial completamente indoloro con el que se promueve la regeneración de la piel en todo su grosor estimulando la síntesis de colágeno y elastina, bajo la protección biológica de una epidermis intacta. De esta forma, se eliminan las líneas finas que se producen por la falta de tensión en la piel y se elimina la concentración de pigmento responsable de la aparición de las manchas en la piel. Es compatible con todo tipo de pieles y con cualquier época del año.
  • Radiofrecuencia: se basa en la aplicación de un tipo de energía específico que accede a las capas más profundas de la piel, y consigue un aumento de temperatura local, pero producido por el propio cuerpo. Se puede aplicar en toda la cara, incluida la zona periocular, produciendo un aumento de la síntesis de colágeno y elastina, reafirmando la piel y aumentando su elasticidad. Conseguiremos rejuvenecer el rostro mejorando el aspecto de la piel y disminuyendo arrugas y ojeras.
  • Botox: es el tratamiento estético más conocido. Se trata de una toxina que se inyecta en la musculatura facial produciendo una debilidad de la misma, eliminando o atenuando las arrugas de expresión. El botox bien utilizado consigue una apariencia más joven sin afectar a la expresividad facial. Es un tratamiento rápido, cuyo efecto empieza a ser visible a los 3-6 días de su aplicación y su duración varía entre 4-6 meses, en función del grosor de la piel y la tendencia a determinados gestos faciales. Aplicado con regularidad, en una cadencia de dos veces al año, tiene un efecto de reeducación muscular, previniendo el envejecimiento.
  • Rellenos faciales: en nuestra clínica solo utilizamos materiales de relleno reabsorbibles, como el ácido hialurónico. Se inyectan en lugares concretos para restituir el volumen y contorno facial o rellenar surcos, arrugas o cicatrices. Puede ser una buena opción en pacientes con signos de edad incipientes que aún no son candidatos a cirugía.
  • Bioestimulación autóloga: más conocido como prp (plasma rico en plaquetas). Este tratamiento precisa una pequeña extracción de sangre del paciente para obtener esta sustancia rica en factores de crecimiento. Su aplicación en la cara produce una estimulación de los fibroblastos en la zona tratada, produciéndose así un aumento de colágeno, elastina y ácido hialurónico. El resultado es un aumento de la tersura y grosor de la piel, adquiriendo un aspecto más joven y luminoso.

Estos tratamientos se pueden realizar de forma aislada o de forma combinada para “atacar” por distintos frentes el proceso de envejecimiento. Así, por ejemplo, podemos tratar las arrugas finas de expresión con botox, rellenar algún surco (como el nasolabial) con ácido hialurónico y realizar un tratamiento con radiofrecuencia para aportar elasticidad y luminosidad a la piel. Son tratamientos complementarios.

3. Cirugía plástica

Pese a la eficacia de todas las medidas anteriores, existe un punto a partir del cual estos tratamientos no van a ser suficientes. Si ya estás en este punto, no te desanimes. Aún tenemos un as bajo la manga: la cirugía plástica. ¿qué podemos hacer para rejuvenecer el rostro en quirófano?

  • Cirugía de los párpados o blefaroplastia: nos permite eliminar bolsas, retirar el exceso cutáneo y recuperar una mirada joven.
  • Redistribución de la grasa facial: se puede obtener grasa de tu cuerpo e inyectarla en aquellos lugares en los que ha desaparecido con el tiempo (en especial los pómulos). Esta grasa se infiltra en un plano diferente al de la grasa que ya ha caído, y por ello se mantiene a largo plazo en la posición donde la colocamos. A diferencia de los materiales de relleno, sus efectos son permanentes.
  • Lifting facial: eliminar el exceso cutáneo y retensar la piel y los tejidos más profundos para conseguir un aspecto más joven en cara, frente y cuello.

Como ves, tenemos a tu disposición todo un abanico de posibilidades para mantener un rostro rejuvenecido a cualquier edad. Con toda esta información, lo mejor que podemos hacer por la salud de nuestra piel es aceptar lo inevitable, prevenir lo evitable y tratar aquello que puede ser tratado.