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¿Qué puedo hacer con mis rodillas?

Habitualmente  muchas de nuestras pacientes nos dicen: “mira mi pierna, es que no se me nota la rodilla”, “tengo mucha grasa encima de la rodilla”, “tengo la rodilla gorda”…

celulitis en rodilla

Muchas veces, esa especie de “cúmulo de grasa” situado  encima de la rodilla responde a una diversidad de causas que se juntan con las características que por regla general suele tener el perfil de paciente con este problema:

  • Ser sedentario, que trabaja o bien de pie o bien sentado pero sin mucha actividad. Esto acarrea una mala circulación por lo que el drenaje en piernas no suele estar muy favorecido.
  • La alimentación aunque sea variada a veces no es la adecuada para esta persona  ya que realizamos ingestas  excesivas de pan, café, bebidas carbonatadas, azucares…

Para poner remedio a este problema comencemos por modificar el sedentarismo, vale que pasamos muchas horas trabajando pero es importante realizar un tiempo de ejercicio obligado a la semana, por ejemplo  utilizar las escaleras como rutina en vez del ascensor  y si no tenemos tiempo de apuntarnos al gimnasio intentar establecer una pequeña rutina de ejercicios en casa para trabajar fundamentalmente el cuádriceps (sentadillas, zancadas, extensiones de pierna con peso…)

Beber  1,5 litros de agua al día (sin contar cafés, coca-colas, cervezas, zumos…) para favorecer el drenaje, mejorar las digestiones y la oxigenación de los tejidos.

Mejorar nuestra alimentación que sea rica en verduras e introducir frutas a media mañana y tarde. En muchas ocasiones no es necesario llevar una dieta extremadamente estricta sino en cuidarnos entre semana  como rutina y los fines de semana no ser tan esclavos a la alimentación.

Otra parte fundamental sería complementar todos estos hábitos con los siguientes tratamientos:

CARBOXITERAPIA: consiste en infiltraciones de CO2, que producen una lipólisis (lipo: grasa, lisis: rotura) del adipocito y por lo tanto su posterior destrucción.

HIFU, es un ultrasonido focalizado que provoca una destrucción del tejido graso subcutáneo, lo que se traduce en una reducción de esa zona favorablemente.

Queda por añadir que todos estos consejos y recomendaciones son en general, cada paciente necesita previamente su diagnóstico personalizado y la orientación adecuada a la hora de recomendar tratamientos y el compromiso del paciente para llevarlo a cabo es la clave del éxito en efectividad.