Tengo 63 años. Llevaba 15 años queriendo hacerme la rinoplastia. Mi nariz siempre fue grande para mi cara, ganchuda y con caballete, pero formaba parte de mi personalidad.

En los últimos dos o tres años, me había dado cuenta de que era cada vez más ganchuda y grande y mi cara cada vez más delgada. Cada vez que me veía en el espejo, solo veía nariz.

Hace un año, supe que tenía que acudir a un cirujano plástico debido a una queratosis seborreica en la oreja que había que operar y reconstruir y decidí aprovechar para operarme de la nariz. Después de ver a otro cirujano que no me dio mucha confianza, me recomendaron Dr. Martín del Yerro. Desde el primer minuto, me dio una sensación de confianza y de conexión. Me escuchaba cuando le conté mis dudas y mis miedos: no quería cambiarme la cara y cómo iban a quedar las fosas nasales después de la operación. Después de escucharme y de hacer fotos de mi cara, resumía mi caso y mis circunstancias. Captó 100% quien era y que quería. Cuando le pregunté por las simulaciones como las que me había enseñado el primer médico, me dijo que él no lo hacía y que era una herramienta de marketing.  Al salir de la consulta, una persona de su equipo me pidió hora con un otorrinolaringólogo muy bueno para operar la desviación de tabique.

En las tres citas que tuvimos antes de la intervención, siempre me contestaba con paciencia y me daba explicaciones dirigida a una persona inteligente, ni muy científicas ni demasiado simples. Lo comento porque es algo en que me fijo con los médicos.

Los miembros de su equipo me trataron con cariño y con profesionalidad en todos los momentos. La tarde anterior de la operación me citaba Dr. Martín del Yerro para tener mi cara fresquita en su mente. Nos dimos cuenta de que había que resolver un tema burocrático a última hora y ellos se encargaban de todo. Ni me enteré.

La operación fue larga pero se me pasaron los efectos de la anestesia enseguida y la noche en el hospital no fue dolorosa ni muy molesta. El masaje facial que me dieron antes de salir del hospital y los cinco que me dieron después (lo incluyen en el presupuesto y me alegro de que lo hicieran) ayudaron para que se fueron desapareciendo los moratones en la cara y la hinchazón antes de lo previsto.

El resultado ha sorprendido a todo el mundo a mi alrededor. En un momento del proceso preoperatorio, me dijo que no se iba a notar la operación mirándome de frente. Y así ha sido.  Me ha dejado una nariz que es la mía, pero recta y sin ganchudo. La gente que no sabía nada no han notado nada. Mis hijas, que estaban en contra por miedo a la operación o de cambiarme la cara a estas alturas, me pidieron perdón y me felicitaron por lo natural que está mi nariz. La oreja después de quitar la queratosis seborreica de 3,5 cm y hacer un injerto ha quedado igual que la otra oreja.

Aunque hará 6 semanas que me operé, me queda un poco de hinchazón en la punta de la nariz y falta un poco de sensibilidad. Cada día respiro mejor.  Desde hace 10 días, duermo de lado y he empezado a volver a mis clases de yoga y pilates. Tengo que poner tiritas en la nariz por la noche para ayudar la recuperación de una piel ya no joven, algo que me había avisado en la segunda consulta.

Creo que una rinoplastia tiene que ser de lo más difícil o una de las operaciones más difíciles para un cirujano plástico. Cuando miro otras rinoplastias, doy las gracias que me he dado con un profesional como Dr. Martín del Yerro.

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