Dr. Ignacio Sanz

Cuando finalicé mis estudios en el colegio y superé la selectividad, tuve la fortuna  de finalizar mi formación musical aprobando el 8º curso de piano. En esos momentos tuve que decidir si seguía con mi carrera musical  o, si por el contrario, iniciaba los estudios universitarios para ser lo que siempre había querido ser: MEDICO.

Ya os podéis imaginar que opté por lo segundo y tras finalizar la carrera de medicina y aprobar el examen MIR, llegó el momento de elegir una especialidad: Cirugía Plástica, Reparadora y Estética. Creo que en la elección de la misma influyó mi formación artística. No hay ninguna especialidad médica en la que la combinación de ciencia y arte esté tan patente. Por supuesto que para ser un buen cirujano plástico hay que tener una formación académica importante pero creo que el componente artístico es básico para diagnosticar el problema, plantear una solución y ejecutarla.

Cuando un paciente viene a mi consulta lo primero que hago es escucharle con atención, cosa que parece obvia pero cuya ausencia suele ser más frecuente de lo que creemos, ya que es un reproche que los pacientes suelen hacer a la clase médica con frecuencia. Tras empatizar con él y luego de una exploración cuidadosa realizo un diagnóstico y propongo (no impongo) un tratamiento. Como la estética tiene un componente de subjetividad grande, a la hora de indicar un tratamiento si impongo mi criterio médico (nunca recomiendo un tratamiento que a corto, medio o largo plazo  pueda suponer un problema médico para el paciente) pero, aunque suelo sugerir, nunca impongo mi criterio estético.

El postoperatorio inmediato es un momento, en muchas ocasiones, difícil para nuestros pacientes. Les surgen dudas respecto al resultado, son pacientes que estando previamente sanos presentan molestias y limitaciones de sus actividades habituales que han sido provocadas de manera voluntaria. En estas primera semanas es capital estar accesibles y dar nuestro apoyo médico y humano para que esos momentos de duda pasen lo más rápido y de la manera más confortable posible.

Nuestra especialidad tiene una grandeza que es la ausencia de limitación anatómica. Esto hace que sea inabordable y que resulte muy difícil hacerlo todo bien. Actualmente yo estoy focalizado en la realización de cirugía estética y en reconstrucción mamaria y es de estas pacientes de las que os quiere hacer unas reflexiones. Con las pacientes de reconstrucción mamaria estableces una relación que en muchas ocasiones va mas allá de la relación médico-paciente: con ellas iniciamos un largo camino que se inicia habitualmente cuando las diagnostican el cáncer y suele finalizar tras la reconstrucción del complejo areola-pezón. Durante todo este tiempo pasan de verse recién operadas con una cicatriz en la mama y poco volumen a ir desarrollando volumen en la mama, mezclado con efectos secundarios de quimioterapia y/o radioterapia. Al final del periplo lo normal es que el cáncer esté curado y hayamos conseguido un resultado estético bueno. Esta sucesión de sentimientos a modo de montaña rusa hace de estas pacientes sean más vulnerables y que precisen todo nuestro saber quirúrgico pero sobre todo nuestra capacidad de empatizar.

En diciembre de 2018 harán 20 años desde que finalicé mi formación de cirujano plástico en el Hospital 12 de Octubre de Madrid. Creo que estoy en el mejor momento de mi carrera profesional en el que puedo combinar la experiencia de algunos miles de intervenciones quirúrgicas con la ilusión y la pasión por mi profesión que me acompaña desde el día que inicié mi andadura laboral. 

 

Casos reales del Dr. Ignacio Sanz

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